“Mi nombre es Oneyda Erazo Mejía, soy de Sonaguera, Colón, tengo 17 años. A la edad de dos años, según me cuenta mi papá, yo me enfermé con mucho dolor en mis piernas, solo quería pasar acostada y ya no era la misma niña de siempre, ya que pasaba con calenturas, falta de apetito y de muy mal humor. Mi papá me llevó al Hospital de La Ceiba para que me dieran tratamiento. Allí me hicieron unos exámenes de sangre para ver que es lo que me estaba pasando, ya con los resultados el médico que me atendió le dijo a mi papá que tenia que viajar a Tegucigalpa porque la enfermedad que yo tenía no se podía tratar en ese hospital.
Me hizo una referencia para que mi papá me trajera al hospital Escuela, en donde me diagnosticaron Leucemia Linfoblástica Aguda que es lo mismo que cáncer en la sangre. Yo por ser muy pequeña no recuerdo lo que viví en ese momento pero mi papá me dice que fue la peor noticia que ha recibido en su vida, ya que el pensaba que yo no tenía cura pues todo mundo le decía que el cáncer es mortal, muchas personas le decían que me dejara morir ya que de nada serviría tanto sacrificio.
Afortunadamente mi papá no se dejó convencer de lo que le decían y decidió que yo iniciara el tratamiento con la quimioterapia para que pudiera curarme.
Agradezco primeramente a Dios por la oportunidad que el me dio y así poder curarme de tan cruel enfermedad, a mis padres por el enorme sacrificio que tuvieron que hacer para poder estar conmigo en esos duros momentos, y a la FUNDACIÓN HONDUREÑA PARA EL NIÑO CON CÁNCER ya que me brindaron su apoyo incondicional con los medicamentos, plaquetas, exámenes especiales, ayuda para transporte para cuando teníamos la oportunidad de viajar a mi aldea y otras ayudas que recibimos y así poder continuar en esta gran batalla. A esta fecha ya tengo 11 años de estar en vigilancia y vengo a chequeo medico cada año, aunque ya estoy Curada.
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